sábado 12 de julio de 2008

Rosa.

Rosa que adorna tus labios
y aterriza en tu sonrisa;
rosa que aroma tu aliento
fresco como una brisa;
rosa que marca el sendero
de mi beso marinero
déjame ser el juglar
de tu amor peninsular.

Rosa crepuscular
que acaricia mi piel tosca;
rosa de pétalo terso
que mi pasión desenrosca;
rosa carente de espinas,
vestida de hadas madrinas,
regálame azul lucero
para decirte "te quiero".

Rosa que en mi sendero
vas dejando tus pistilos,
ata mi cor a tu enagua
con tus más dorados hilos.
Permite que me eternice
besando tu roja aureola
y me transforme en tu estola
para que nunca estés sola...

viernes 11 de julio de 2008

Amor de lejos (soneto alejandrino con doble rima)

Contigo en la distancia mi mundo se detiene
y nada ya atesoro sin tu alba cercanía;
es tanto lo que añoro tu hermosa lozanía
que no hay una substancia que el alma me serene.

La cruel intolerancia avanza con su lene
y cruento deterioro con tanta alevosía
que cuando pienso; lloro, cayendo en la agonía
y en la beligerancia, aunque muy malo suene.

Sin ti ya no hay estrellas, ni cielos ni caricias;
tan sólo la apatía gobierna mi semblanza.
Por eso es que hoy prefiero montarme en el avión

siguiéndote las huellas, armarme de pericias;
creando sintonía, forjando nueva alianza
y como un bucanero, ¡robarte el corazón!

Atadura de apego (soneto decasílabo con doble rima)

Tormenta en tu cintura de fuego
que embiste mi deseo; lo enciende.
Por ti me he vuelto reo, por ende
me aplico a la premura del ruego.

Yo amo; en tu finura, su juego,
en ti me regodeo, sorprende
el cómo un lloriqueo propende
feliz, y a tu apertura me entrego.

Así, con atadura de apego
cubierta del jadeo que emprende
obra de parpadeo; suspende

en mí; tu comisura, sosiego.
Y caigo ante tus dones de hinojos
sin más inhibiciones que antojos.

En tus palpitaciones, ¡mis ojos!

lunes 30 de junio de 2008

O morir renunciado de tu endeble querer

Pasaré por tu casa como un viento nevado,
con el álgido frío que en mi alma has dejado;
te traeré mi silueta adornada de hastío,
con guirnaldas cenizas y un dolor ya vacío.

Pasearé mis recuerdos por tus ansias de olvidos,
lloviznando mis cuitas de tesoros perdidos
y frugales deseos volverán a llover
sobre este desierto que se llama “querer”.

Pasaré por tu vida como el cierzo y el frío;
empeñando caricias del abrazo bravío
que dejara en tu puerta mi cansancio soez,
y mirando tu aroma, pediré otro “tal vez”.

Te seré bucanero, astronauta o mendigo,
te seré aquél silencio de aquél canto de amigo
que se bate en las noches por un mal proceder
y quizás me amilane por otro agrio “volver”.

Tu recuerdo me incita, mi pasión se escabulle
por rendijas silentes de mi sangre que bulle,
y no queda otra gesta que intentar renacer
en tus brazos de fiesta, en tus ojos de miel,
y en los besos que viajan de tu labio a mi piel,
o morir renunciado de tu endeble querer.

martes 24 de junio de 2008

Tus antojos (dueto princesmain -María Inés Arrabal- y tonisan)

Si ayer por decir tu nombre
ya me temblaron las manos,
hoy por ver tu piel de hombre
explotarán los abrazos.


Explotarán los abrazos
de tu añorada presencia
y me robarás un beso
sin que yo dé resistencia.


Sin que yo dé resistencia
también robarás mis ojos.
Tú haces de mí lo que quieres
con mi favor a tu antojo.


Con mi favor a tu antojo
y aunque no te lo propones
cuando de amor me sonrojo
tú pones las condiciones.


Tú pones las condiciones
yo pongo las fantasías
y repartimos después
toditas las alegrías.


Toditas las alegrías
que Dios nos ha regalado
nos las llevamos volando
hacia un cielo almidonado.


Hacia un cielo almidonado
tu recitar me convoca
mientras cruzamos el vuelo
mi mano, tu mano toca.


Mi mano, tu mano toca
mi boca en tu boca bebe
mi cor en tu cor anida
y es que tu alma me conmueve.



Original de María Inés Arrabal=Princesmain y
Felipe Antonio Santorelli=tonisan
Todos los derechos reservados
Copyright(c)2008

lunes 23 de junio de 2008

El ogro y la niña (dueto tonisan y Denn)

-¿Sería tan amable de darme una moneda?
Es tarde y hace frío, no para de llover,
me asusta aquel mendigo tirado en la vereda,
la panza me hace ruido, no tengo qué comer.

-¿Cómo es que me molestas? Dinero no me queda
y llevo mucha prisa pues tengo que correr;
no quiero detenerme, la vida se me enreda;
si pierdo mi trabajo me bota mi mujer.

-Disculpe por favor, no quise ser cargosa
los chicos; casi siempre, sabemos molestar.
¿Me acepta un regalito? Hoy encontré esta rosa
yo sé que a su señora la flor le va a gustar.

La niña lo miraba sonriendo deliciosa,
el ogro frunce el ceño y se apresta a replicar:
-¡Ah infanta descarada!; ¿qué rosa ni qué rosa?
y ajándole el retoño, comiénzala a insultar.

Pequeña y aterrada, temblando por el frío,
con lluvia en sus ojitos la niña respondió:
-¿Por qué rompió mi rosa? Era un regalo mío,
la flor era tan bella y ahora se murió.

La niña desvalida, mojada y temerosa
observa con espanto al viejo malgeniado,
pero es ya tanto el hambre; que llora neblinosa
mientras el hombre engulle; un nudo, consternado
y lágrimas asoman de su alma tenebrosa
que ablandan; poco a poco, su duro corazón.
El viejo; genuflecto, al fin entra en razón.

Carita sin sonrisa, de ojitos inundados
estira su manito rozando con su miel
al rostro del buen hombre que oculta, avergonzado,
los restos de la rosa, molida en el papel.
Sutil y con ternura desarma su pasado
vibrando, entre sollozos, le cuenta con temor,
y esconde su mirada rasgada de dolor.

-Mis papis hace un año, al cielo se han marchado,
mis días son oscuros, amargos como hiel,
me duermo en este saco, mugriento y remendado
el frío me castiga, helándome la piel.

El hombre entre sollozos, dolido y enfadado
con este mundo horrible, con este mundo cruel
se sienta y bisbiseando trata de hablar pausado
y entre tartamudeos le da un abrazo fiel:

-No llores niña linda, no gimas por favor,
si quieres yo te llevo cargada a mi vergel.-
Extiende los bracitos, donándole su amor
y cual su hija fuera; se va a vivir con él.
El ogro ya no es ogro, poniéndose a cantar
la carga entre sus brazos, llevándola a su hogar.
tonisan
Denn

miércoles 18 de junio de 2008

Tus ausencias.

Trinar de pajarillos
evocan las ausencias
y la naturaleza
te dona sus esencias:
te dejas cobijar
por miles de conciencias
que llueven desde Gaia
sanándote impaciencias.

Te dejas arrullar
por ríos y riachuelos,
por flores coloridas
que brotan desde suelos
amantes de tu piel.

Y esperas porque esperas
regreso de tu amado
mientras el Cielo llora;
como ogro condenado,
tu soledad infiel.

Ya deja de esperar
y dame tus ausencias.
Las sembraré en mi alma;
trajeado de paciencias,
volviéndote a querer.